Gisela atravesó el pasillo con pasos rápidos. Su respiración hacerse más rápida.
—No… No puede ser. —masculló entre dientes.
Abrió la puerta de la biblioteca de forma abrupta y luego la cerró con un golpe seco. Fue directamente al viejo escritorio. Abrió la primera gaveta, después la segunda. Revisó entre los papeles encontrando facturas, fichas de los empleados, pero no encontró lo que buscaba.
Abrió la tercera con desesperación. Revolvió las carpetas. Sacó documentos y los lanzó sobre el