Lentamente los ojos de Fiorella se abrieron, llevó la mirada a su alrededor, en la sala solo se encontraba Bruno, quien al darse cuenta que había despertado fue rápidamente hasta ella.
—¿Te encuentras bien?
—¿Dónde están mis padres?, aún no he terminado con ellos, me tienen que escuchar —Fiorella se sentó.
—Ellos salieron de la mansión, se mostraban molestos, cuando ingresé estabas inconsciente en el piso, lo mejor es que vayamos a que un doctor te revise —Fiorella negó con su cabeza.
—Estoy bien, me alteré y todo comenzó a dar vueltas. Necesito encontrar a mis padres, quiero dejarles claro que todo ha terminado —Fiorella se levantó, aún se sentía mareada.
Bruno tomó su mano y la ayudó, él pidió a una de las empleadas que trajeran agua, el tono de piel de Fiorella era pálido, haberse alterado había sido perjudicial.
—Estoy bien solo necesito tomar un poco de aire, por favor no le digas nada a Donato de lo que ha sucedido, lo conozco muy bien y estoy segura que me pondrá bajo llave pa