Fiorella fue llevada a un bar de mala muerte, Bruno se encargó de que el lugar estuviera tranquilo para brindarle seguridad a la esposa de su primo.
Los minutos transcurrían y Enzo no hacía presencia, Fiorella se mostraba impaciente, yendo de camino le había dado instrucciones a Bruno de lo que necesitaba que hiciera.
Finalmente a la distancia el hombre de confianza de Donato hizo presencia, Fiorella desde la distancia observaba todos sus movimientos.
—¿Qué demonios sucede Bruno?, ¿por qué me citaste en este lugar, por qué con tanta urgencia?, sabes como es Donato y por poco no logro escapar para venir contigo —preguntó Enzo acercándose a la barra y luego pidió una bebida.
Bruno le servía de manera fiel a Fiorella, más que ser la esposa de su primo y jefe, ella había logrado ganarse su confianza. De manera ágil Bruno arrebató la pistola que se encontraba en la cintura de Enzo dejándolo vulnerable.
—¿Qué mierda estás haciendo? —cuestionó Enzo levantándose furioso en contra de Bruno.