Una vez que el auto se detuvo, Fiorella fue sacada del auto con poca cortesía, uno de ellos la tomó del cabello ejerciendo presión sobre ella.
—Por favor señor no me hagan daño —pidió Fiorella con la voz entrecortada.
—Camina rápido, al jefe no le gusta esperar —dijo otro, quien colocó la mano sobre su espalda y la empujó.
Fiorella llevó la mirada a su alrededor, el lugar era sombrío, hombres armados y con la peor cara la observaban cuidadosamente.
Fiorella fue llevada hasta el patio trasero