Días más tarde.
Donato continuaba siendo el mismo hombre tierno, dulce y amoroso que había prometido ser solo para ella, con una bandeja en la mano se acercó a la cama, Fiorella despertó, conectó la mirada con el amor de su vida.
—Buenos días cariño —saludó con un tono de voz cansado.
—Buenos días amor mío, he traído tu desayuno, ahora que tienes que alimentarte por dos no puedes saltar esta hora importante.
Fiorella se sentó, recostó la espalda contra el espaldar de la cama; su sonrisa fue d