La puerta del sótano se abrió, Donato ingresó, sus pisadas iban directo a ella, él estiro del brazo y colocó la mano sobre su cintura, Fiorella se giró lentamente sin molestarse en esconder aquel abrigo.
—Fiorella, ¿qué haces en este lugar? —ella apretó los labios y se encogió de hombros—. Preferiste venir al lugar más sombrío y solitario sabiendo que hay mejores, dime, ¿qué sucede?
Fiorella sin dudarlo levantó el abrigo, por las expresiones en su rostro, Donato supo que debía dar una explicac