Luego de aquella hazaña por parte de Donato los rumores recorrieron a lo largo de Italia, en el interior de la propiedad de la familia De Luca todos se mostraban inquietos, especialmente Melissa, su tía y su prima.
—Mientras que todos celebramos, tú estás con la peor cara, por lo menos deberías agradecerle a tu hermano —Melissa rodó los ojos—. Sin su ayuda nuestro final hubiese llegado. Todo se lo debemos a Donato —agregó Anna observando fijamente a Melissa.
—¡Ya lo sé mamá!, ya lo sé, si a Do