En cuestión de pocos minutos el amanecer tranquilo y armonioso pasó a ser un completo caos, Donato hizo llamar a Bruno mientras que se cambió de ropa.
Con el traje oscuro sobre su cuerpo, la pistola en su cintura y la cara de los mil demonios caminó en círculos en medio de la sala.
Las niñeras trataban de que Fiorella despertara, debido a la impresión de aquella terrible noticia permaneció inconsciente recostada sobre el sofá.
A la distancia Bruno se acercaba a toda prisa mientras que terminaba