Una vez que Donato se preparó para ingresar a la fuerza, una figura femenina se acercó desde el interior de la propiedad, el rostro de Donato cambió.
—Abran las puertas —intervino Anna, la madre de Donato.
Ante su orden las puertas se abrieron, Anna se acercó a su hijo, su mirada se cristalizó, sus brazos se abrieron y se aferró a él, Donato correspondió con un abrazo.
—Creímos que no te regresarías, los días han sido difíciles en tu ausencia, ahora que estás de regreso la tranquilidad invad