Hanna no podía creer lo que estaba sucediendo, salió de aquel hotel donde la habían citado segura de que la vida no podía ser peor así que la mujer simplemente subió al auto que la llevaría de regreso a su casa y no habló, no dijo absolutamente nada incluso cuando llegaron a casa y se encontró con la indeseable visita de la madre de Tiffany.
— Hola Tiffany — dijo aquella mujer alejándose de la mesa de té que pareció mandar a servir en algún momento.
— ¡Qué haces aquí! — preguntó Hanna —. De ver