Capítulo 84 : Una familia feliz, la más feliz de todas.
Dos meses después
Hanna suspiró mientras Maximiliano la abrazaba, sus ojos se encontraron con los del hombre acostado en la cama de aquel hospital. Anderson estaba furioso por su nueva condición, pero no había nada que pudiera hacer.
— ¿Qué hacen aquí? — gruñó — porque vinieron.
— Hanna quería ver cómo estabas, además, mañana te darán de alta, así que queríamos ver si necesitabas algo.
— No necesito nada — gruñó el hombre — solo quiero que todos me dejen en paz, ya que no puedo hacer otra cosa