Capítulo 83 : No me dejes sola, por favor, lo prometiste.
Maximiliano llegó a aquella casa que visiblemente necesitaba una renovación desde los cimientos. Frunció el ceño cuando solo vio un auto estacionado en la parte delantera mientras las puertas estaban abiertas de par en par.
El hombre no lo dudó antes de subir las escaleras hacia la planta superior. Sus ojos se movieron por las puertas cerradas a cada lado del pasillo. Todo resultaba demasiado extraño, así que el hombre temió que Tiffany se hubiese marchado y llevado a Hanna y su hijo.
— ¡Hanna!