Narrado por Eryon
Estoy de frente, con los puños cerrados, mientras Aria grita órdenes y los betas se mueven como un muro. Bardok pelea a mi lado sin hablar, como si cada golpe fuera una promesa vieja.
Los hombres de Alaric no son pocos.
Y no vienen con garras.
Vienen con armas.
Cuchillos que brillan al reflejo de la luna. Flechas que silban entre ramas. Cuerdas, trampas, cosas pensadas para matar a alguien que no puede transformarse.
Esa es su ventaja.
En este lado, mi lobo está encerrado en m