Narrado por Myra
No puedo creer lo que hice.
Golpeé a Cassian para que Eryon escapara.
La imagen vuelve una y otra vez: mi mano, el impacto seco, su cuerpo cayendo. No pensé. Actué. Y ahora el temblor no se va.
Regreso al jardín con pasos torpes. El aire es frío. La noche parece más grande. Miro alrededor con el corazón acelerado: el césped, los árboles, las sombras largas proyectadas por las luces del perímetro.
Cassian no está.
—No… —susurro.
No sé si se levantó solo o si alguien se lo llevó.