Narrado por Myra
No puedo quedarme quieta.
Voy de un lado a otro en la habitación, con las manos apretadas, contando pasos que no calman nada. La casa es grande, pero mi cabeza es más grande. Y lo que dijo Don Alaric se quedó pegado en mi pecho como una sentencia.
Casarme con Cassian.
No tiene lógica. No la encuentro. ¿Por qué a ellos les importa tanto? ¿Qué ganan con atarme a su familia? ¿Por qué yo?
—Ya vas a marear al bebé con tanta vuelta —dice Evelyn desde la cama.
Me detengo, pero solo un