Narrado por Eryon
—Vuelvan al reino —digo, firme—. Yo traeré al niño cuando lo tenga.
Ordeno a mis betas que regresen al muro.
Ellos dudan.
—Mi Alfa… no es seguro que se quede solo.
Lo miro sin paciencia.
—No estoy pidiendo opinión.
Su mandíbula se tensa. Aun así, no baja la mirada.
—Si algo sale mal…
—No saldrá mal —lo corto—. La manada no puede quedarse desprotegida. No por un niño. No por una humana.
Mis palabras deberían sentirse sólidas.
No lo son.
Porque en mi cabeza no está Finn.
Está