Vuelvo del entrenamiento, noto el cambio apenas cruzo el pasillo principal: velas encendidas, flores en jarrones, un aroma dulce que no pertenece a la cocina común.
Brenna me detiene cerca de las escaleras.
—Mi Alfa… la señora Aria lo espera en el comedor pequeño.
Asiento sin decir nada.
Entro al comedor y la encuentro de pie junto a la mesa. Viste un vestido oscuro, el cabello recogido, la postura perfecta. Sobre la mesa hay vino, carne, pan caliente. Todo cuidadosamente colocado, como si fue