Narrado por Myra
La luna llena se ve desde mi ventana como una moneda fría.
Y aun así, mi cuerpo arde.
No sé en qué momento empezó. Solo sé que me despierto empapada en sudor, con la garganta seca y un dolor que me atraviesa la espalda, los brazos, las piernas. Como si me hubieran golpeado por dentro.
Me siento en la cama y me mareo. Me apoyo en la pared para no caer.
“Respira.”
Lo intento, pero la fiebre no se calma.
No quiero llamar a nadie. No quiero que Violeta, ni la administradora, ni lo