Aria está en el suelo, medio de lado, respirando con dificultad. Sigue inconsciente, pero no por mucho. La plata en las cadenas le roba fuerza. La humilla. Y verla así me revuelve el estómago.
—¿Estás… loco? —le reclamo a Bardok en un susurro tenso—. ¡Encadenarla con plata! ¿Sabes lo que eso le hace?
Bardok no se inmuta. Tiene la mirada fría.
—No tenía opción —responde—. Si salía de aquí, iba directo con Eryon. Y tú sabes lo que eso significa.
Sé lo que significa.
Significa muerte.
Para mí.
Par