Narrado por Eryon
La noche se tragó el bosque, pero no se tragó mi rabia.
Corremos entre árboles húmedos, raíces traicioneras y sombras que se estiran como garras. Más de una hora. Y nada.
Ni un grito.
Ni una huella fresca.
Ni sangre.
Ni el sonido torpe de una humana corriendo sin saber que el bosque escucha.
—Se la llevó alguien —escupe Aria, caminando a mi lado—. No pudo desaparecer así. Alguien tuvo que ayudarla.
Mis betas olfatean el suelo, rodean el perímetro, revisan los senderos que cond