Narrado por Myra
No logro quedarme quieta.
Camino de un lado a otro en mi habitación, como si las paredes fueran cada vez más estrechas.
Mantente lejos de él, me dijo Eryon antes de irse.
De Bardok.
Un medio hermano del que nunca escuché, pero cuyo nombre pesa en el aire del castillo como un rumor prohibido.
Quiero preguntar.
Necesito preguntar.
Pero una sola palabra equivocada podría delatarme.
—Mi Luna.
Brenna entra con una bandeja de té, su sonrisa tan dulce que contrasta con mi ansiedad.
—Te ves inquieta —dice, acomodando la bandeja sobre la mesa—. Pero es comprensible. El regreso de Bardok sacudiría a cualquiera.
Mi corazón se acelera brutalmente.
—¿Qué… qué tiene de especial su regreso?
Brenna me observa con los ojos entrecerrados, como si buscara una grieta en mi fachada.
—¿No recuerdas?
Error.
Grave error.
—Han sido días difíciles —improviso—. Casi no he dormido. Solo… explícame.
Ella se sienta en el borde de la cama, sus dedos jugando nerviosos con el borde de su delantal