Narrado por Myra
Bardok no se mueve de la puerta.
Solo me observa.
Sus ojos dorados recorren mi rostro como si intentaran reconocerlo, como si buscaran algo que ya no está ahí.
—Pensé que no volvería a verte —dice finalmente, con una voz que no esperaba. Ni fría ni agresiva. Más… dolida.
No sé qué se supone que debo contestar.
No sé qué contestaría Selara.
—Hace mucho que no hablamos —continúa, dando un paso hacia mí—. Y quiero saber cómo estás… con él.
El aire en mis pulmones se hace pesado.