La biblioteca del castillo siempre había sido un refugio para Eliana, pero esa noche sentía que las sombras la observaban con más insistencia que de costumbre. Había recibido una pista de Lucien: en los registros más antiguos podía estar la clave de su linaje.
Armada con una lámpara de aceite, descendió hasta la sección cerrada por cadenas oxidadas. Nadie tenía permitido entrar allí, pero las cerraduras no eran un obstáculo para quien sabía qué buscar. Lucien le había entregado una llave pequeña