Me encierro en mi oficina, la ira y la frustración bullendo en mi interior. El lobo que atrapamos resultó ser un espía de la manada de Dante, y eso confirma mis sospechas de que pronto va a atacar. Me siento acorralado y enfadado, nunca me había sentido tan vulnerable. La responsabilidad de proteger a mi esposa y a su familia pesa sobre mí como una losa, y no sé si estoy preparado para asumir ese papel.
Me sirvo una copa de licor, tratando de calmar las sensaciones que me invaden. Mientras bebo