Thane se da la vuelta y se mete al baño. La puerta se cierra con un suave clic, y segundos después, escucho el sonido del agua de la ducha. No es un sonido relajante; es el eco de su ultimátum, que resuena en el silencio de la habitación.
Sus palabras, "piensa bien tus próximas palabras porque de ellas no solo depende nuestro futuro, sino el de todos," se repiten una y otra vez en mi mente. La responsabilidad me aplasta. ¿Qué puedo decir? La verdad. No hay otra opción. Pero la verdad es un arma