La noche se había instalado sobre la ciudad, transformando sus calles en un mar de luces titilantes que competían con las estrellas. Clara estaba en su apartamento, observando el horizonte, donde la oscuridad ya había invadido casi todos los rincones. Pero en su mente, el caos aún no había cesado. El juego que Sofía había planteado seguía martillando en sus pensamientos, y cada decisión que tomaba la empujaba más y más hacia un abismo del cual ya no estaba segura de querer escapar.
Las palabras