El pasaje secreto, oculto en lo profundo de las entrañas del edificio, se extendía ante Sofía como un túnel que prometía liberación, pero también la incertidumbre de lo desconocido. Mientras avanzaba a tientas, el eco de sus pasos resonaba en las paredes metálicas que la rodeaban, y la oscuridad comenzaba a apoderarse de sus sentidos. La sensación de claustrofobia era palpable, pero nada de eso podía compararse con la tensión de la confrontación que acababa de vivir. Felipe, aunque derrotado en