El sol se ponía lentamente sobre la ciudad, bañando los rascacielos en una luz dorada que iluminaba el horizonte. Isabela se encontraba de pie en el ventanal de su oficina, observando el caos controlado de la ciudad. Cada calle, cada edificio, cada rincón representaba una pieza en su imperio, un imperio que ahora comenzaba a tambalear bajo la amenaza de una joven empresaria que no se detendría hasta arrebatarle todo. Y lo peor de todo, no era solo Valeria la que la estaba desafiando. Algo mucho