El Festival de la Cosecha de Invierno transformaba Norvhar. A pesar del frío cortante, las calles de la ciudad se habían llenado de vida, con guirnaldas de hojas perennes y farolillos de cristal azulado que pendían entre los edificios de piedra. Liria observaba maravillada desde su carruaje cómo la severidad habitual del reino se disolvía bajo el hechizo de la celebración.
"Es la primera vez en años que el rey asiste personalmente", comentó Elara, ajustando la capa forrada de piel sobre los hom