50. La presa.
El amanecer llega demasiado rápido. No he pegado un ojo. Mi mente sigue atrapada entre los recuerdos y la realidad. Entre lo que Natan y yo fuimos y lo que somos ahora.
Salgo de la cabaña antes de que Rita despierte. No quiero que vea la tormenta en mis ojos.
La manada me espera en el claro. Sus miradas son una mezcla de respeto, duda y algo más peligroso: juicio.
Rain está al frente, con los brazos cruzados sobre el pecho. Su expresión es inescrutable, pero conozco esa postura. Está midiendo m