49. La sombra de Rain.
El regreso a la cabaña se siente más pesado que la ida. Rita camina a mi lado en silencio, como si entendiera que ahora mismo no puedo hablar. No todavía.
Cuando llegamos, las voces dentro se apagan. Lo noto al instante. Estaban hablando de mí.
Rain está apoyado contra la mesa de madera, con los brazos cruzados y una expresión que no me gusta nada. Sus ojos dorados reflejan la luz de la lámpara con una intensidad calculada.
—Salieron a dar un paseo romántico —dice con su sonrisa de serpiente—.