Después de unas horas de siesta Bastien despertó, Kate estaba abrazada a él, respirando con calma, una sonrisa llegó a su rostro acariciando su mechón rebelde que ocultaba sus ojos, lo retiró y pasó el pulgar por sus labios –
Kate… princesa, despierta – Kate se movió, sus pestañas largas y negras empezaron a revolotear mientras abría sus ojos –
Mmm ¿que hora es?
La hora de ir a cenar, ve a tomar una ducha y arréglate
¿Y tú?
Yo iré a hacer unas llamadas y volveré a cambiarme de ropa ¿está bien?