Tú... tú siempre fuieste de Seraphim
MARIE MORETTI
El hombre se inclinó hacia mí, sus dedos rozaron las cuerdas que ataban mis tobillos y, con un movimiento rápido, las soltó.
—Perdón… —dijo, como si de verdad lo sintiera—. Estos son unos animales, no saben tratar a una chica linda como tú.
Sentí la sangre regresar a mis piernas, pero no moví un músculo. Lo miré con todo el veneno que pude.
—¿Por qué me secuestraste, Michelle? ¿Quién eres en realidad?
Él sonrió, ladeando la cabeza.
—Bueno… quién soy… eso es difícil, mi pequeña flo