JOSH MEDICCI
La vi salir por la ventana como si creyera que nadie la notaba. Pequeña, sigilosa, con ese vestido negro que brillaba apenas bajo la luna. Caminaba con pasos decididos, pero tenía las manos temblorosas. Estaba nerviosa. Habíamos pasado tanto tiempo juntos que ya conocía cada uno de su gestos.
Seguí su ruta desde las sombras, sin acercarme. No necesitaba oír para entender. Su cuerpo lo decía todo.
Llegó a la reja cerca de las glicinas. El lugar perfecto para una trampa. Nota mental,