MARIE MORETTI
Respiré hondo frente al espejo.
Mi cara seguía roja. No sabía si por el calor del agua… o por lo que había pasado bajo ella.
“¡¿Qué hiciste, Marie?!”, me repetía mentalmente mientras me ponía la ropa. Un short de algodón y una polera ancha fue lo primero que encontré, pero ni la ropa ni el moño desordenado podían disimular lo que tenía en la cabeza.
Josh me besó.
Yo lo besé.
¡Nos besamos!
Y no un beso cualquiera. Fue uno de esos que se quedan pegados a la piel. Que te dejan tembla