Amanecía y después de una larga noche de encuentros pasionales, Kate abrió los ojos envuelta en los brazos de Bastien, sonrío al recordar lo insaciable que estaba su esposo la noche anterior. Besó su pecho y su cuello abrasándose más a él quien la atrajo más a su cuerpo.
— Buenos días princesa, ¿dormiste bien.?
— Algo, mi esposo estaba insaciable anoche. – Bastien sonrió aún con los ojos cerrados.
— Si no te hubieras quedado dormida, hubiera seguido hasta ahora.
— Mi semental, quiero quedarme j