BASTIEN DE FILIPPI
Llegué al departamento que tenía en Milán, donde me estaba quedando, donde traje a Kate la primera vez que vinimos. Abrí la puerta y ahí estaba, mi princesa, mi Kitty, sentada en el sofá leyendo un libro. Levantó la mirada y me sonrió, dejó su libro y caminó hacia mí, abrazándome. Me hundí en su cuello para inhalar su aroma.
—¿Pasó tu prueba?
—El maldito la pasó —susurré aún estrechándola en mis brazos.
Se alejó y me miró con una sonrisa.
—¿Lo dudabas? Cuando lo vi mirar a nu