Ese amor que te desborda.
ADELINE
Llegamos a la casa y Lucien caminó hacia la cocina para preparar algo simple. Yo me senté en el sofá, con las piernas recogidas, observándolo en silencio. Había una paz peligrosa en ese momento. Esa clase de calma que precede al terremoto.
—No soy un cocinero diestro como tu padre, pero la pasta es mi especialidad —me dijo con una sonrisa mientras servía dos platos de pasta con una salsa blanca con champiñones.
—Se ve delicioso.
La cena estaba realmente rica. Además, había pan, queso, u