Ella me dejó una vez… No volverá a pasar.
LUCIEN MORETTI
Entré a la oficina con paso firme, casi sin respirar. Por fuera era el CEO impecable, el que todos admiraban. Por dentro, era un hombre a punto de hacer arder el mundo.
Matteo Russo.
Claro que recordaba ese nombre.
Él fue el niño al que Addy eligió cuando teníamos cinco años. El niño al que le regaló una maldita pulsera con su nombre, dejándome solo en ese gran salón, con la promesa rota de jugar juntos. Recuerdo haberme sentado en silencio, con los puños cerrados y luego fuí don