ANNELISSE DE FILIPPI
—Vamos, Clarita, es ahora o nunca —dije, arrastrándola de la mano mientras Marie caminaba delante de nosotras como si llevara una misión secreta entre ceja y ceja.
—¿Estás segura? —preguntó Clarita con esa vocecita dulce que se le escapaba cuando se ponía nerviosa.
—Amor, soy hija de Kate De Filippi. Sé de moda desde antes de saber caminar. Y Marie es una artista —le guiñé el ojo—. Vas a estar en las mejores manos.
Marie se detuvo frente a la puerta del cuarto de diseño, su