Kate despertó abrazada la camisa de Bastien que tenía su aroma, se sentó y ya era de noche, estaba en su casa, el aroma a comida le abrió el apetito, se levantó y caminó a la cocina, ahí estaba Bastien terminando de cocinar –
Bastien…
Princesa, siéntate, te serviré la cena.
¿Como sabías donde vivía, como entraste y con qué cocinaste? – Bastien sonrió –
Primero, siempre he sabido donde estás Kitty, tengo ojos en todos lados lo sabes bien, ¿realmente pensaste que dejaría que te fueras de mi lado