Amaneció y Kate la despertó el aroma a café y tostadas, se levantó y fue a la cocina, Bastien estaba aun con su pijama cocinando el desayuno, Kate se afirmó en la pared mirándolo, su espalda y sus brazos se marcaban perfectamente, Bastien sintió su mirada y volteó, una sonrisa apareció en su rostro y avanzó a ella.
Te iba a llevar el desayuno a la cama – besó sus labios suavemente –
No quiero estar acostada todo el día.
Pero tampoco puedes estar en pie princesa, siéntate mientras termino – Bast