SILVANO DE SANTIS
Después de unos hermosos días en el pueblito de Asher —y de que mi adorada Anny desplegara sus dotes de casamentera junto a su hermana— volvimos a Barcelona. Addy, Anny y Asher se hicieron el examen de ADN que confirmaría que eran familia. Yo nunca estuve del todo de acuerdo con ese plan. Para mí, siempre fue mejor decir la verdad, aunque suavizando el hecho de que su padre fue un hijo de puta que intentó matar a mi suegra. Si lo hubiera logrado, mi Anny no estaría hoy en este