CARLA MORELOS
¡Vaya día! Si me hubieran dicho que terminaría comprando con Damián Medicci, habría lanzado mi teléfono al océano. Pero no. Aquí estoy. Lucien lo había ordenado, así que no me quedaba más que aguantar.
—Vamos, Carla. —Damián caminaba detrás de mí, su sombra se alargaba mientras yo pasaba entre las estanterías, fingiendo que no me importaba que él estuviera cerca. —Sé que te mueres por mis consejos de compra. Además Silvano y Lucien dijeron que compraras todo lo necesario para mejo