ADELINE DE FILIPPI
El murmullo de los invitados se apagó cuando las puertas se abrieron. El aire mismo pareció contener la respiración. Tomé aire profundo, sintiendo el brazo fuerte de papá sosteniéndome, mientras del otro lado Anny hacía lo mismo. Éramos dos hijas guiadas por su padre, caminando hacia el destino que cambiaría nuestras vidas para siempre.
El piso estaba cubierto de pétalos de rosas rojas y blancas. Cada paso era un susurro de fragancia, un recordatorio de que todo lo que soñamo