Diablo 👿
El sol ni siquiera había calentado bien y yo ya estaba en la oficina, apoyado en la entrada de la sala donde tratábamos los asuntos más serios. Cigarro encendido, pistola en la cintura — hábito que no perdía, aunque fuera CEO. La madrugada pasada aún pegada a mi piel, y aunque había tenido a Luna hasta que se durmió sonriendo, mi mente no se apagaba.
Había algo malo pasando. Lo sentía. Y ya hacía tiempo.
—Fiera acabó con Cometa ayer —dijo Igor.
—¿Dijo algo? —pregunté.
—Nada. El tipo