Estaba acostada en la habitación, solo disfrutando del silencio mientras Jade dormía en la cuna. El sol golpeaba medio débil por la ventana, un viento bueno pasando… todo tranquilo. De repente, oí una voz desde la puerta:
—¡Oye, mi princesa, mira a la tía llegandooo! —gritó Heloísa.
Miré y vi a Heloísa entrando, toda escandalosa como siempre, riendo y hablando con la bebé, aunque ella durmiera.
—Eres de armas tomar, ¿no, Jade? Toda princesita, igual que la madre. Ya estoy viendo que vas a dar g