Chiara y Antonella salían de la tienda de vestidos de novia. El hermoso vestido ya casi estaba terminado. Mientras que el de Antonella sería sencillo, Chiara le había dicho que era hermoso.
—Luces hermosa con ese vestido de novia, Adriano se quedará estático al verte —dijo la chica—. ¿Quieres ir a comer un gelatto? Tengo antojo de uno de pistacho —Antonella entraba en el automóvil.
—Es un poco molesto… deberíamos irnos caminando —expresó Chiara—. Además, la gelatteria está muy cerca, y es bueno