El. perfume
Veinte años atrás
La tarde había caído suave sobre la ciudad, tiñendo los edificios de tonos dorados y rosados. El aire olía a mar y a verano. Martina caminaba a su lado, con los dedos entrelazados con los de él, mientras los pasos se perdían entre las piedras antiguas de la calle. A su alrededor, el murmullo de las personas, las risas a lo lejos, y las luces de las vitrinas encendidas parecían parte de una coreografía que se movía al ritmo de su respiración.
Adriano caminaba con esa elegancia