Chiara se encontraba en la gran mansión del Don. Sentía que estaba presa. Su carácter indomable le decía que no podría durar mucho tiempo encerrada en aquel lugar. En el armario había un traje de montar; al parecer, el Don había pensado en todo. El hombre le había prometido que ese día conocería la habitación de Martina.
Se dio un baño rápido y se colocó el traje. Saldría con dirección a las caballerizas y daría un paseo por los terrenos. Pasó por el comedor, y allí se encontraban Fabiana y Ada